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¡María Corina, en vos confío!

RICARDO GIL OTAIZA |  EL UNIVERSAL
viernes 20 de enero de 2012  12:00 AM

Sorprendentes los hechos suscitados en la Asamblea Nacional (AN) en ocasión de la presentación de la memoria y cuenta del Presidente. Sorprendentes, porque desde hacía mucho tiempo los venezolanos nos habíamos acostumbrado a ver cómo se inclinaban las cabezas frente a las arbitrariedades y mentiras de Hugo Chávez, quedándonos una vaga sensación de frustración (colindante con la impotencia), y aquí no pasaba nada. El que la líder opositora María Corina Machado le haya revirado al mandatario en su cara, con respecto a ese mundo idílico que nos pintó en su discurso (y que no vemos por ninguna parte), es significativo a la hora de sopesar la madurez de su liderazgo y la fortaleza de su espíritu.

Nos recuerda María Corina a esas mujeres del siglo XVIII y XIX venezolano, que supieron empinarse por encima de sus dramáticas circunstancias para mostrar al mundo la magnitud de la tragedia que aquí se vivía. Posee esta mujer el linaje y el temple de carácter de una María Antonia Bolívar, a quien no le importó que quien comandaba la epopeya libertadora era su hermano de sangre, para reclamar su derecho a pensar distinto, a disentir con respecto a la destrucción social que aquí se gestaba, a defender la memoria de sus antepasados y sus propiedades; la osadía de una Luisa Cáceres de Arismendi, a quien no le importó inmolarse si con ello hacía honor a sus ideales y a sus sueños de libertad; o la amargura de una loca Luz Caraballo, inmortalizada por el poeta del pueblo Andrés Eloy Blanco, quien paseó su desventura por los caminos de Los Andes, llorando a sus dos hijos quienes se fueron a guerrear tras un hombre a caballo.

Representa María Corina Machado la dignidad de la mujer y del hombre nacidos en estas tierras. Las grandes e irrefutables verdades expuestas por esta diputada en presencia del Presidente de la República, en medio de una sesión solemne de la AN, que es el lugar del pueblo en el que supuestamente se legisla para el pueblo, nos da una idea de la claridad de su pensamiento, de su solidez moral, de su valor puesto a prueba en disímiles circunstancias, en las que se ha jugado la vida en defensa de su pensamiento y de sus convicciones personales y políticas.

En medio de la tragedia que vive Venezuela, las primarias de la oposición representan una esperanza, una luz al final del túnel: la posibilidad cierta de llevar a todos los rincones un mensaje en positivo por un país mejor. En este contexto, la emersión súbita del liderazgo de María Corina, en medio de la complacencia discursiva de sus compañeros de bancada (quienes no salían del letargo de más de ocho horas de discurso soporífero del Presidente), la apuntala como a una voz contundente frente al caos que vivimos, frente al horror y la pérdida de fe en el futuro; frente a la paulatina pérdida de una democracia que sufre hoy los estertores de sus peores días republicanos.

Los legisladores oficialistas podrán intentar acciones en contra de María Corina Machado, y hasta pedir una inhabilitación política (que no tendría nada de raro, frente al terror que les produce la pérdida de espacio político y de liderazgo), pero el punto de inflexión se ha dado, la pérdida de la inocencia ha obrado en el ánimo de muchos venezolanos, y no hay vuelta atrás, ellos lo saben.

Cada vez que veo el video de los sucesos de la AN siento orgullo por esta tierra y no menos por esta diputada, digna representante del gentilicio venezolano. En este preciso instante que escribo recuerdo los lejanos días de mi niñez, cuando mi madre me enseñaba oraciones dirigidas a la Virgen María: "¡María, reina y madre!", exclamaba. A lo que yo respondía: "¡En vos confío!". Por analogía, pero guardando las respectivas distancias: ¡María Corina, en vos confío!

rigilo99@hotmail.com



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