OCTAVIO SASSO
EL UNIVERSAL
Era de suponerse. La expectativa que se había creado
en la ciudad y en los alrededores de San Cristóbal había
sobrepasado todo lo pensado. Nunca antes, en ningún otro
momento, Pueblo Nuevo había sentido tanta presencia de
gente días antes de un partido. El objetivo: ver a Táchira
campeón.
Apenas se comenzaron a vender los boletos para el juego entre
el cuadro aurinegro y el Aragua, miles de personas coparon
las adyacencias del histórico coso deportivo.
Nadie se quiere perder la oportunidad de estar presente en
el último juego como local del equipo, lo que significaría
un nuevo título para el conjunto más popular de
todos.
Ayer por la tarde, se colgó el cartel de "boletos agotados",
en las ventanas de las taquillas y se dio lo que todos presagiaban.
El mítico recinto estará lleno a más no poder
el domingo, para alentar y ayudar con su "presión" a
que el título se quede en casa de una buena vez.
Ya lo decía Carlos Maldonado la semana pasada: "Jamás
en mi vida vi algo similar. Jugué años acá
y sé lo que es, pero la pasión que se ha vivido
en estos partidos y todo lo previo ha sido espectacular. Es
impresionante ver todo lo que ha hecho la gente para entrar
al estadio y vernos a nosotros jugar".
Nadie se quiere perder la fiesta que está montada. Si
el resultado con el que comienza el partido se mantiene, aun
así, el cuadro de Carlos Maldonado le dará la alegría
a toda esa gente.
Invitado de lujo
En el entrenamiento del martes por la noche, los jugadores
del Táchira recibieron la compañía de un hincha
de alma y corazón aurinegro, Giancarlo Maldonado. El
hijo del técnico, se acercó a ver al equipo de sus
amores y a tratar de llevarles los mejores deseos posibles.
El goleador del fútbol mexicano estará el domingo
en la tribuna. Quiere festejar también.