ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
Música y ritmo generados por instrumentos
no convencionales -tuberías, vasos, botes de basura,
agua y hasta el cuerpo- canto a capella, mucho movimiento...
son algunas de las características de Mayumana, colectivo
de origen israelí que regresa a Venezuela con funciones
mañana y el domingo en el Teatro Teresa Carreño.
Hace 10 años, en el marco de un Festival Internacional
de Teatro de Caracas, la recién fundada agrupación
pisaba por primera vez nuestro país. Creada en 1996,
Mayumana (nombre que proviene de la palabra hebrea Meyumanut,
que significa habilidad, destreza) sorprendió a los caraqueños
con su propuesta que combina elementos del teatro, la danza
y la música.
Boaz Berman (percusionista) y Eylon Nufar (bailarina) son
los artífices de este grupo que comenzó con cinco
integrantes y ahora reúne alrededor de 50 personas, entre
artistas y personal técnico, que nutren dos elencos.
Uno de éstos, conformado por unas 10 personas de Israel,
España, Inglaterra y Argentina, más ocho técnicos,
estará este fin de semana en Caracas.
"El espectáculo se ha ido actualizando, hemos añadido
cambios de iluminación, nuevos solos, todos los que vienen
lo hacen por primera vez", explicó la española Belén
Núñez, manager y productora de la agrupación.
"No es una obra de teatro convencional sino números separados",
aclaró.
Núñez destaca las diferencias con colectivos similares
como Stomp: "Nosotros hacemos más teatro, más danza...
Ante todo utilizamos la imaginación para crear arte,
ritmo".
La productora recuerda que un venezolano, Roberto Castillo,
pasó por Mayumana, pero se retiró. En efecto, el
percusionista estuvo en la compañía de 2002 a 2005
y ahora ha creado en Venezuela un proyecto similar llamado
Primate, que se diferencia por contar una historia lineal
y por ejecutar ritmos locales.
Mayumana está integrado por actores, bailarines, músicos,
gimnastas, que al entrar en la compañía pasan por
un período de tres o cuatro meses de entrenamiento en
el resto de las disciplinas. Núñez comenta que cada
dos años llaman a audiciones tanto en Israel como en
España, donde también se han asentado. Por cierto,
actualmente se crea un nuevo espectáculo que se estrenará
pronto en el país ibérico.
Núñez acota que en un mundo globalizado es positivo
un show de estas características. "Es una maravilla,
un espec- táculo donde no hay palabras y todo el mundo
lo entiende", comenta, al tiempo que espera que tenga una
acogida positiva por parte del público venezolano.
Para la productora, quien eventualmente toma clases de baile
y percusión con Mayumana pero no se monta en escena,
el objetivo principal del colectivo es: "Mostrar al mundo
ritmo y energía".