ANGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
"Yo sí me enamoré de Guillermo (Dávila)",
confiesa Alba Roversi, recordando sus años en la telenovela
Ligia Elena de César Miguel Rondón. Más
de dos décadas han pasado, Nacho fue la continuación
de aquella historia de amor, y ahora la emblemática pareja
está de vuelta como Maga y Macario en una de las tramas
de Ciudad Bendita, de Leonardo Padrón.
"¿Pero cómo no enamorarse de Guillermo Dávila,
el Musiquito? Lo que pasa es que cuando lo conocí a fondo
dije: "mejor me arranco, me voy de aquí", dice entre
risas la actriz de 45 años. Guillermo Dávila, por
su parte, confiesa que le escribió a su compañera
aquella canción cuyo coro era: "Déjate amar como
sólo lo puedo hacer yo¿".
"Creo que se tardaron en ponernos como pareja de nuevo",
comenta Roversi. "Por eso ahora el regreso ha sido tan rico,
la gente lo había esperado tanto y ese romance y ese
recuerdo han vuelto a revivir", agrega la actriz.
Guillermo Dávila trabajaba en una telenovela de Kiko
Olivieri, cuyo productor era Tabaré Pérez, quien
le propuso audicionar para el papel del joven músico.
Alba Roversi venía de realizar su primer trabajo en televisión
en María Fernanda, donde hacía pareja con
Tony Rodríguez y cuyos protagonistas eran Flor Núñez
y Daniel Lugo.
Los jóvenes se conocieron en el set de Ligia Elena.
Dávila recuerda: "Yo la había visto en televisión
y había dicho: Oye, está chévere la muchacha.
Parecía un canario porque tenía las paticas flaquitas".
Ella lo recuerda a él como siempre: "Superdivertido,
ameno, siempre fue y sigue siendo muy sabroso venir a trabajar
con Guillermo, las grabaciones se convierten en una locura,
él es muy desordenado".
Dávila reconoce que las telenovelas que hizo junto con
Roversi le sirvieron de plataforma en su carrera como cantautor.
"Yo lo que traía era que afinaba y componía algunas
canciones¿ pero esto fue como el cartel publicitario",
dice el artista.
Lo cierto es que el éxito tomó por sorpresa a aquellos
dos jóvenes que, según reconocen, rompieron los
esquemas de la telenovela tradicional. "Yo creo que ninguno
de los dos tenía conciencia de ese atractivo que iba
a tener una pareja tan veraz", señala Dávila, mientras
que su compañera añade: "Era romper un poco con
el esquema tradicional de la telenovela rosa, fue la primera
novela juvenil que se hizo en Venezuela, fresca, con full
exteriores, era como más rebelde, vanguardista¿".
Sobre la pareja protagónica de Ciudad Bendita,
que tiende a repetir la fórmula de la joven enamorada
de un músico, los actores coincidieron en alabar el trabajo
de Marisa Román y Roque Valero, quienes, a su juicio,
están rompiendo esquemas como lo hicieron ellos en su
época.
Para la pareja, Ligia Elena y el Musiquito estarían
juntos todavía, nunca divorciados como Maga y Macario.
"Estuvieran casados y con nietos, ese era un amor demasiado
bello", asegura Roversi.
Al ser consultado, César Miguel Rondón comenta
que los personajes tienen vida propia mientras se trabaja
sobre ellos. "Esa fue una malandrada de Leo (Padrón).
Tal vez ese era el final que les esperaba a Nacho y Ligia
y Elena, no lo sé".
Leonardo Padrón, por su parte, reconoce que efectivamente
en el divorcio de la emblemática pareja hay un subtexto.
"Se puede fabular, pero yo no lo urdí de esa manera",
dice.
Muchos recordarán que cuando Nacho rapta a Ligia Elena
le enseña a la "cándida niña" a comerse los
ojos del pescado frito, cómo pasar las espinas atragantadas
con cambur, a jugar perinola¿ A la pregunta de si aún
queda una espinita entre ambos, Guillermo Dávila responde:
"Lo único que queda de pescado aquí son los ojos
míos".