Tulcán, Ecuador. El gobierno ecuatoriano endureció
su posición frente a Colombia al afirmar que no se dejará
arrastrar a un involucramiento en el conflicto de ese país,
al tiempo que Bogotá le respondió, en un comunicado
oficial, que "ningún gobierno puede ser neutral ante el
terrorismo".
Tras una reunión entre los altos mandos militares de
Ecuador y Colombia para discutir los problemas de seguridad
en la frontera común, ambas partes descartaron realizar
operaciones conjuntas en dichas zonas para combatir a la guerrilla
colombiana, pero acordaron intercambiar información para
mejorar la seguridad del lugar, destacó AFP.
Al encuentro asistieron el jefe del Comando Conjunto de
las Fuerzas Armadas de Ecuador, vicealmirante Manuel Zapater,
y el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general
Carlos Alberto Ospina.
La cita se llevó a cabo en medio de fuertes medidas
de seguridad en el batallón mayor Galo Molina, del
Ejército ecuatoriano, en la localidad andina de Tulcán,
próxima a la ciudad colombiana de Ipiales.
En el encuentro se analizó la situación en
la zona fronteriza, de unos 600 km, sacudida por hechos
de violencia como el ataque de la guerrilla contra una
base colombiana, el pasado sábado, en el que murieron
22 militares en el convulso departamento de Putumayo,
limítrofe con Ecuador.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, solicitó
ayuda a su homólogo ecuatoriano, Alfredo Palacio,
para combatir a las FARC en la frontera, mientras
Quito anunció que estudia exigir la visa para
el ingreso de colombianos pidió a Bogotá
reforzar la vigilancia fronteriza y reiteró su
rechazo a las fumigaciones de narcocultivos en la
zona limítrofe.
Ecuador analiza la posibilidad de repatriar a los
colombianos ilegales residenciados en ese país,
que según cifras no confirmadas podrían
llegar a los 700.000, reveló el canciller Antonio
Parra.